Las sensaciones eran muy especiales y difíciles de explicar con palabras. Al estar solo sin nadie ni siquiera cerca, y rodeado de un silencio absoluto, hacía que el ambiente fuera especial.
Sobre el trazado con la bici, ha sido muy, muy, muy exigente. Muchas veces me tenía que bajar de la bici porque era absolutamente imposible avanzar pedaleando y las piernas iban notando el cambio de ritmo.
Pero desde luego que todo ello ha merecido la pena. Espero poder seguir disfrutando tanto como lo he hecho hoy.
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