Los paisajes de este año han sido absolutamente increíbles, creo que mejores incluso que los del año anterior. De nuevo, debo reconocer, al igual que me pasó en el año 2019, que fui demasiado optimista planificando los tracks. Es casi imposible hacer 90 km en bici de montaña con alforjas con unos desniveles acumulados de 2800 o 3000 metros. Espero haber aprendido la lección y para el próximo año lo debo tener en cuenta.
En el aspecto físico este año ha sido muy duro, ya que muchas de las cuestas eran imposibles de hacer sin bajarme y al final del día he acabado bastante cansado. Eso sí, al día siguiente me levantaba pleno de fuerzas, sin ningún problema físico ni tan siquiera cansancio.
En lo relativo al entorno natural, ha sido también increíble porque las vistas que he tenido este año han sido maravillosas. De nuevo he vivido esa experiencia maravillosa de estar arriba del todo de un pico absolutamente solitario y viviendo un silencio "apabullante".
Finalmente, en el plano psicológico, han sido muchas horas (unas 50) para pensar, que siempre vienen muy bien.
Como siempre muchísimas gracias a Emi que me ha apoyado y dado todos los ánimos para seguir repitiendo esto cada año.
