jueves, 17 de mayo de 2018

Episodio VII - resumen

Bueno, pues un año más he disfrutado de la ruta por la costa peninsular.


Este año tenía más ganas si cabe que otros años, dado que el año pasado no se pudo, mandaban las circunstancias, y desde luego que ni siquiera el cuerpo lo pedía. Pero lo bueno es que este año he disfrutado de la claridad del cielo (en los 2 sentidos) cuando el año pasado todo eran nubarrones. Eso es lo importante.

Respecto a lo que he visto este año, tengo que decir que mejor de lo esperado. Esperaba que Alicante fuera un poco aburrido y .... realmente lo ha sido. Pero Valencia y Castellón han mejorado las espectativas que tenía de ellas. Muchas pistas forestales y maravillosos paseos en bici por sus rutas "ocultas".

De Tarragona esperaba bastante y ... ha sido incluso más. El delta del Ebro es una maravilla para disfrutarse en bici. Es inenarrable la sensación de paz y comunión con el medio ambiente que se siente por esos caminillos rodeados de tierras inundadas y con multitud de aves de todo tipo rambulléndose y picoteando en las aguas bajas. Aunque la etapa por el delta del Ebro fue la más dura de todo lo que he hecho hasta ahora en todos los años que llevo (140 km.), creo que fue una bendición perderse por esas tierras (no daba con caminos de salida).

El resto de Tarragona también me ha dejado bastantes rutas puras de BTT por pistas forestales. Lástima que llevaba alforjas, pero aún así las disfruté como si no las llevara (aunque algo más lento en las bajadas, subidas y trialeras, claro).

De la provincia de Barcelona apenas fue lo justo para un maravilloso paseo por la ribera del río Llobregat hasta que llegué a Hospitalet y de ahí a Barcelona. 

En resumen, me lo he pasado "pirata". Como siempre, ha habido deporte (640 km. en 6 días), naturaleza y meditación. Las 3 "patas" de la idea. 

Ningún año como este he echado más de menos a Samuel y Emi (menos mal que casi todos los días los veía por video-llamada). 

Y, para acabar, en el apartado de agradecimientos, además de todos los que me habéis mandado mensajes de apoyo, una persona: Emi. Cuando yo ni siquiera estaba plenamente convencido de hacerlo allá por primeros de año, fue ella la que me animó a hacerlo. MUCHÍSIMAS GRACIAS, CARIÑO. 
En estos últimos meses no has hecho más que dar muestras de fuerza interna y de apollo a los demás, especialmente a mí. Por supuesto que todo esto va por ti.

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